[et_pb_section fb_built=»1″ _builder_version=»3.22″][et_pb_row _builder_version=»3.25″ background_size=»initial» background_position=»top_left» background_repeat=»repeat»][et_pb_column type=»4_4″ _builder_version=»3.25″ custom_padding=»|||» custom_padding__hover=»|||»][et_pb_text _builder_version=»3.27.4″ background_size=»initial» background_position=»top_left» background_repeat=»repeat»]La tecnología es poderosa, no es ni buena ni mala. Todo depende del uso que las personas hacemos de ella. Es algo tan elemental que parece ridículo que se pueda olvidar. Aunque a menudo lo olvidamos.
Tanto avance tecnológico parece que nos emboca hacia un retroceso social, la publicidad siempre atenta a los vaivenes del comportamiento humano, nos ha calado. Las últimas campañas de Ikea o del licor Ruavieja disparan a matar: ¿Qué estamos haciendo tan mal?
Este anuncio de Huawei va en esa dirección. La historia del adorable Gnu Gnu de Huawei, que sufre las consecuencias de viralismo de las redes, hace que aceptes la responsabilidad de tus actos, que recapacites acerca del poder que tiene una máquina conectada con todo el mundo.
https://www.youtube.com/watch?v=_qcACe4Q21w
La marca, el producto, pasan a un segundo plano para cuestionarnos nuestra forma de comunicarnos en el ámbito familiar o con el resto de la sociedad. La psicología de esta bonita historia consigue que asociemos un buen consejo del anunciante a su marca. Trabajo hecho.
Lo dijo Pirelli con su eterno “La potencia sin control no sirve de nada” te lo recuerda Huawei.
Tenemos tanto en la era digital que a veces es difícil saber gestionarlo. “Un gran poder poder conlleva una gran responsabilidad” decía Spiderman. La publicidad nunca tira piedras contra su propio tejado. Pero su influencia puede apuntar en la dirección correcta y responsable en el uso del producto que anuncia. Generas marca, te luces con el branding y haces que el público aplauda.
Y tú ¿Enviarías la imagen del bicho de Huawei?
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